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El Secreto del Mortifago Cp 43 by =Froda-Stoney:iconFroda-Stoney:





HARRY POTTER Y EL SECRETO DEL MORTÍFAGO



XLIII. LA SALA DE LOS MENESTERES



Al final no tuvieron que dar ninguna explicación sobre por qué Phoenix había pasado la noche en Gryffindor: nadie se había enterado. Cuando los dos amigos despertaron el sábado por la mañana, los dormitorios estaban solitarios. Eran más de las nueve y estaban todos desayunando, pero nadie les había llamado la atención por ser fin de semana.
Aquella bonita mañana de septiembre, Julius aprendió que los elfos domésticos sirven para mucho más que para preparar la deliciosa comida de la escuela, incluso para colarse de forma ilegal en los dormitorios de los chicos de Ravenclaw y coger un frasco de poción de la Invisibilidad de la mesita de noche; y Phoenix se preguntó, una vez más, cómo había sido capaz de vivir dieciséis años sin Dobby a su lado. Bueno, a su servicio.
- Insisto en que desayunar en la cama, Phoenix, es correr un riesgo innecesario.
- Aguafiestas.

Phoenix y Julius llegaron al Gran Salón casi a las diez. Ginny hacía rato que estaba ahí leyendo el periódico y les miró con cierto disgusto.
- Se os han pegado las sábanas esta mañana, ¿eh?
Phoenix la saludó con la mano y se fue corriendo hacia su mesa, temiendo una tempestad. Julius se encogió de hombros y le dirigió una sonrisa culpable. Ginny suspiró y dejó el periódico encima de la mesa.
- ¿Se sabe algo de…?- empezó Julius para desviar la atención. Antes de entrar se había tomado un poco de poción, pero aun así sentía una tristeza enorme que le oprimía el corazón. Aquella tristeza era suya y no la podía disimular con nada.
- Aún no- le cortó Ginny-. Pero el Ministro dice que van a investigarlo a fondo. A saber.
- ¿Y tú cómo estás?
- No quiero hablar de eso.
Julius calló y Ginny volvió a coger el periódico. El chico empezó a servirse comida para hacer algo, aun cuando sabía que no tenía ninguna intención de comérsela. Finalmente Ginny volvió a dejar el periódico y le miro con ojos llorosos.
- Lo siento, Julius, no sé lo que me pasa.
- Yo sí que lo sé- respondió, y le pasó el brazo por los hombros-. Entiendo cómo te sientes. Es muy duro perder a alguien a quien quieres, yo lo sé muy bien. Precisamente esta noche…- Julius iba a contarle lo de su sueño, pero se cortó al pensar que a lo mejor sería una falta de delicadeza por el mal momento que Ginny estaba viviendo. Pero ella le miró con curiosidad.
-¿Qué ha ocurrido esta noche?
- No es nada, es una tontería. No te preocupes.
- No me iría mal oír una tontería ahora mismo.
- No tiene importancia.
- ¿Tiene alguna relación con el hecho de que esta mañana intentara despertarte y resultara que las cortinas del dosel estaban bloqueadas?
- Eso te lo contaré luego, mejor.
- Entonces tendrá relación con el hecho de que tus ojos están rojos y algo hinchados esta mañana, ¿no?- Julius enrojeció.
- He llorado un poco- se excusó-. No se te escapa una.
- Nunca.
Julius suspiró y decidió que era mejor contárselo, aún cuando a la luz del día le parecía un sueño bastante estúpido.
- He soñado con mi Abuelo. Con Dumbledore, ya sabes- Ginny asintió-. Me ha gustado mucho verle, pero al mismo tiempo me he sentido muy mal, porque sé que un sueño es la única forma que tengo ahora de hablar con él. Y aún así… no me ha parecido que fuera todo… producto de mi imaginación, ¿sabes? Me he sentido de verdad como si él hubiera venido desde dondequiera que esté y me hubiera visitado de la única forma que podía.
- Te comprendo- dijo Ginny-. Es una sensación extraña, pero supongo que es lo que todos deseamos creer cuando perdemos a alguien. Además, demonios, ¡estamos en el Mundo Mágico! ¿Quién dice que, del mismo modo que los retratos pueden hablar, las personas no pueden visitarnos de verdad en los sueños?- Julius sonrió y asintió con energía, y luego se dio cuenta de que, pese a que Ginny tenía muchos más motivos que él para estar triste, lo estaba consolando.
- Perdona, Ginny- le dijo-. Soy tan egoísta… Yo te tenía que consolar y acabas siendo tú la que…
- Es un consuelo, Jules- dijo ella con cariño-. Porque si Dumbledore te visita a ti… a lo mejor Percy me visitará también a mí algún día…
- Tienes razón- respondió, y aunque no se le ocurrió la forma de proseguir con la conversación, Ginny lo hizo por él.
- ¿Y qué te dijo?
- Me pidió disculpas. Por no haber ido a mi cumpleaños, por no haberse podido despedir… Bueno, cosas así. Cosas absurdas porque ¿cómo voy a estar yo enfadado con él por eso? Pero… ya sabes. Típicas de él.
- Sí. Típicas de él.
- Aunque…- se le ocurrió a Julius de repente-. Aunque es verdad que me dijo algo que me dejó un poco intrigado… Como… que si necesitaba algo, en el castillo estaba la respuesta.
- ¿En la escuela?
- Sí, eso dijo.
- También muy típico de él: mensajes crípticos que parecen grandes revelaciones pero que te solucionan poca cosa- a Julius le hizo gracia el comentario y Ginny también se animó a sonreír con eso-. ¿Puedes explicarme ahora por qué las cortinas de tu cama estaban bloqueadas?
Julius le hizo un gesto con la mano para que hablara más bajo, y miró a su alrededor. No quedaban muchos alumnos, al menos en la mesa de Gryffindor, y el único que parecía prestarles una relativa atención era Neville Longbottom; pero a Julius eso no le extrañó: sabía que, por alguna extraña razón, a Neville no le acababa de caer bien. Para ser más exactos, en ocasiones le daba la sensación de que le tenía cierto miedo, aunque Julius no sabía explicarse el por qué. Se sentía como si Neville no le quitara los ojos de encima por si de repente Julius saltaba por encima de la mesa para atacarle. En cuanto vio que era descubierto, Neville apartó la vista y se levantó de repente para irse del Gran Salón como si le persiguiera el diablo. Julius se acercó más a Ginny y en voz baja le contó lo que había ocurrido la noche anterior. Obviando todo lo relacionado con los sentimientos más íntimos de Phoenix, claro está.
- Aunque la versión oficial es que en épocas de estrés soy somnámbulo, con lo cual bloqueo las cortinas para no escaparme de mi cama- concluyó Julius.
- Es bueno saberlo…

Después de la charla, Ginny parecía que se sentía un poco mejor. No le había ido nada mal distraerse, pero aún así Julius recibió con entusiasmo la propuesta de Lavender, una chica mayor, de llevarse a Ginny a dar una vuelta: él no se veía con fuerzas para seguir animándola. En realidad no sabía qué decirle, y se sentía mal por ser de tan poca ayuda.
Una vez Lavender y Ginny se hubieron ido, Phoenix se le acercó y le preguntó sobre el humor de su amiga. Julius le dijo que estaba un poco mejor, pero que aún así se sentía aliviado de que alguien hubiera tomado su relevo.
- Debe de dolerte mucho todo esto, más cuando te recuerda a Dumbledore y al sueño de esta noche, ¿verdad?- preguntó Phoenix, de tan buena fe que no se dio cuenta de que él mismo se lo estaba recordando. Julius asintió y volvió a darle vueltas a lo que Dumbledore le había dicho.
- Oye Phoenix- dijo de repente. El otro muchacho le miró-. El Abuelo me dijo que para todo lo que necesitara, la respuesta estaba en el castillo. ¿Cómo sabía él lo que necesito? ¿Cómo sabré yo dónde puedo encontrarlo? No sé, es algo que no entiendo.
Phoenix no quería ser poco delicado, pero ante aquella pregunta no tuvo más remedio que decir:
- ¿Estás seguro de que el sueño no fue todo producto de tu subconsciente? A lo mejor te está intentando decir que en realidad ya sabes lo que buscas, y que también sabes que está dentro del castillo… pero a lo mejor no te has dado ni cuenta.
- Lo que dices tiene sentido- repuso Julius, con desencanto-. Lo que pasa es que… me cuesta tanto pensar que fue así… Es que me parece que era… que era tan real… Era como tener al Abuelo ahí mismo…
- Es lo que suele pasar en los sueños, Jules…
- Ya lo sé pero era… no sé, era distinto. Era una sensación…
Pero Julius no tuvo tiempo de describir la sensación. Al doblar por una esquina, en un pasadizo solitario, toparon con unos libros que estaban desparramados por el suelo. Y su dueño, que no era otro que Neville, colgaba cabeza abajo en el aire, como si un hilo completamente transparente lo mantuviera atado al techo por el tobillo. Cuatro chicos de Slytherin, uno de ellos con la varita en la mano, contemplaban muy divertidos los esfuerzos de Neville por regresar a tierra firme. A cada nuevo movimiento que hacía, más estridentes eran las risotadas de los otros.
- ¡Oye, tú!- soltó Julius de repente, no muy consciente de lo que estaba haciendo. Phoenix se lo quedó mirando con cierto horror, pero instintivamente cogió su varita del bolsillo. Aunque no se le ocurría ningún hechizo, intuía que todo aquello acabaría mal.
Uno de los chicos de Slytherin, el que estaba haciendo el hechizo que mantenía a Neville flotando, le miró de repente y le sonrió con desdén.
- ¡Mira, la vaca y el loro!- dijo divertido. Los otros tres se rieron a carcajada limpia.
- Prefiero Capitán Garfio, si no le molesta a su Majestad el rey de los Cretinos- dijo Julius-. Os creéis muy valientes siendo cuatro contra uno, ¿no?
- Contra medio- se rió uno de ellos-. Este es todavía más inepto que tú…
A todos les hizo mucha gracia el comentario, y Julius aprovechó cierta distracción por su parte para acercarse más al grupo. Neville seguía debatiéndose en los aires, lanzando improperios e intentando alcanzar la varita, que se le había caído al suelo. Julius notaba la suya en el bolsillo de su uniforme, pero aunque la hubiera tenido en la mano no se le habría ocurrido lo que hacer con ella. Tenía miedo de sacarla y que los demás le imitaran y le lanzaran un hechizo más rápidamente.
Eso tenía que solucionarlo "a la muggle".
Lo que vino después de que Julius tomara esa determinación pasó tan deprisa que Phoenix apenas tuvo tiempo de reaccionar. Simplemente oyó a Julius diciendo "¡Oh, Profesora McGonagall!" con voz alarmada y mirando por encima de las cabezas de los chicos de Slytherin. Al desviar su atención de Neville a lo que ocurría detrás de sí, el hechizo del más alto de los chicos de Slytherin se rompió, y Neville cayó de brunces al suelo. Pero antes de que nadie pudiera percatarse de que la Profesora McGonagall no estaba allí, que sólo había sido un farol, el pie de Julius voló y se estampó en la entrepierna del chico que había hecho el conjuro. Sin saber muy bien por qué, Phoenix se lanzó a por la varita de Neville y la cogió, al tiempo que Julius empujaba al Slytherin herido contra los demás y les hacía caer al suelo como simples bolos.
- ¡Corred!- gritó Julius, agarrando a Neville por el uniforme y ayudándole a levantarse. Por alguna extraña lógica de su cerebro estresado, Phoenix se creyó con la obligación de recoger los libros de Neville del suelo-. ¡Phoenix, deja eso! ¡Corre, joder!
Phoenix se dio cuenta de que su amigo tenía razón y les siguió, corriendo tan deprisa como pudo. Cuando les alcanzó, Neville todavía estaba un poco blanco, pero asió con fuerza su varita cuando él se la devolvió. Oyeron a los chicos de Slytherin correr detrás de ellos, pero consiguieron escaparse. Acabaron doblando una esquina y escondiéndose detrás de una enorme estatua. Se sentaron, jadeando pero expectantes.
Hasta que Phoenix le dio un puñetazo a Julius en el brazo.
- ¡Au!
- ¡Te está bien empleado, gilipollas! ¡No me des estos sustos!- dijo Phoenix indignado, pero en voz baja-. Podrías avisar…
- Sí, claro, y que los demás se dieran cuenta de mi plan, no te jode….- se quejó el otro.
- ¿A ESO lo llamas tú un plan? ¡Pues vaya una mierda de plan!
- Oye, sin faltar, que hice lo que pude…
- ¿Y tú para que tienes una varita?- preguntó Phoenix, aún con el corazón martilleándole salvajemente en el pecho-, ¿para ponerla de adorno en el árbol de Navidad?
- ¡No se me ocurrió nada mejor!- se defendió el otro. Neville los miraba con los ojos como platos.
- Pues cógela ahora y úsala, por favor- dijo Phoenix-. Si vuelves a hacer algo así, me muero del susto. O te mato, depende.
Julius le hizo caso y cogió su varita. Aún no había acabado de sacarla del bolsillo, pero, que uno de los chicos les vio.
- ¡Aquí es…!- empezó, pero Neville sacó el brazo de detrás de la estatua y exclamó:
- ¡Palalingua!
Al instante el chico pareció no poder controlar su lengua ni despegarla del paladar, con lo cual su grito delator quedó ahogado, y antes de que pudiera llamar la atención de cualquier otro modo, Neville hizo acopio de su valor y volvió a sacar el brazo de detrás de la estatua para conjurar:
- ¡Obliviate!
Julius y Phoenix dejaron de verle, no sin cierto asombro, como la víctima que habían rescatado, y lo miraron con los ojos como platos. Neville, satisfecho, sonreía de oreja a oreja.
- ¡Qué emocionante!- exclamó con entusiasmo, y de no ser porque oían a los demás Slytherins acercarse a ellos, Julius y Phoenix se habrían puesto a reír.
Cuando llegaron los demás donde estaba su amigo, algo desorientado después de haberle ligeramente borrado la memoria, los dos Gryffindors y el Ravenclaw se miraron entre ellos y por alguna mágica razón supieron lo que tenían que hacer. Se levantaron al mismo tiempo y exclamaron:
- ¡Obliviate!
Y por si acaso el conjuro no les había acabado de funcionar, volvieron a salir de donde estaban por piernas, y no fue hasta que se encontraron lo bastante lejos que se giraron de nuevo y comprobaron que, realmente, les había salido todo bien.
Al menos por esta vez.

Neville estaba pletórico. Mientras volvían, como quien no quiere la cosa, por los pasillos por los que minutos antes habían pasado corriendo, Neville, emocionado, contaba su pequeña aventura como si los otros dos no hubieran sido testigos, y protagonistas, de la misma. Al llegar donde había empezado todo, recogieron los libros entre los tres y se quedó Neville con todos. Apenas podía sacar la nariz por encima del enorme montón.
- ¿Y si te acompañamos?- sugirió Phoenix-. Lo digo porque parecen pesados. Podemos llevarlos entre los tres.
Julius asintió y Neville, tan contento aún que ni se acordó de que sentía cierto recelo hacia Julius, les dio un par de libros a cada uno y se dirigieron hacia la torre de Gryffindor. Delante del retrato, Phoenix entregó los libros que él llevaba a Neville, y éste se giró hacia Julius para que hiciera lo propio.
- Yo ya puedo entrar- dijo él-. Somos de la misma casa, ¿recuerdas?
Entonces Neville, ya pasada la euforia por el cansancio de subir las escaleras con peso en las manos, se dio cuenta de repente de con quién estaba hablando. Se puso sonrojado hasta las cejas y balbuceó que no hacía falta, que podía llevar los libros él solo. Julius y Phoenix se miraron extrañados, pero Julius devolvió sus libros y Neville desapareció detrás del retrato.
Ya bajaban, tranquilamente, las escaleras, cuando oyeron que el retrato se abría de nuevo y alguien venía a toda prisa hacia ellos.
- Hey, Jones…- dijo la voz de Neville-. Jones, ¡espera!
Phoenix tuvo que coger a Julius de la manga y recordarle que "Jones" se suponía que era su apellido. Neville les alcanzó y miró a Julius algo avergonzado, jugando con la tela de su uniforme distraídamente.
- Quería… eeehh… quería daros las gracias por todo.
- No hay de qué- dijo Phoenix. Julius hizo un gesto con la cabeza para mostrar que opinaba igual.
- Bueno, en realidad…- Neville parecía muy incómodo con la situación, pero se moría de ganas de decir algo que no le salía-. En realidad… me gustaría pedirte disculpas, Jones.
- ¿A mí?- dijo Julius con tono inocente, aunque sabía, o creía saber, de lo que le estaba hablando-. ¿Por qué?
- Verás… yo…- empezó Neville, con tono de excusa-. Yo… reconozco que no me he portado muy bien contigo. Es decir… yo… verás… No es muy propio de mi pero… los prejuicios… es decir… Yo con el Profesor Snape… o sea…- a Julius le sabía mal dejar que Neville acarreara solo con la vergüenza de confesarlo todo, así que decidió echarle un cable.
- No eres el único que me dice que me parezco al tal Profesor Snape- dijo cordialmente-, y dudo mucho de que seas el último. Si lo que quieres decir es que tenías tus dudas sobre mí por eso… no te culpo, ni mucho menos. Es decir… que me alegra de haber podido hacer que cambiaras de opinión.
- Sí, bueno… sí, básicamente era eso- confesó Neville con un suspiro de alivio-. Aunque hay más, me alegra de que te lo tomes así.
- ¿Hay más?- ahora sí que Julius no sabía lo que el otro chico quería decir. Phoenix miraba a los dos como quien sigue un partido de Quidditch.
- Verás… en el… en el comedor… esta mañana… o sea…- Neville carraspeó, cogió aire y se decidió a decirlo todo de golpe- Verás, esta mañana he escuchado la conversación que tenías con Ginny. Lo siento mucho, de verdad, sé que es algo muy feo y no te creas que lo hago a menudo… no sé qué me pasó, es decir… que me sabe mal pero el caso es que bueno… es que os estaba escuchando y oí que decías… Bueno, lo del sueño de Dumbledore.
- Ajá…- dijo Julius, no muy seguro de si estaba o no enojado con Neville por haberle espiado. Estaba más concentrado en intentar descifrar a dónde quería ir a parar.
- Verás… el caso es que…- prosiguió Neville- que lo que has dicho de… que en Hogwarts hallarías todas las respuestas… bueno… que eso me sonó mucho a… a… esto… ¿Conoces la Sala de los Menesteres?
Por la cara que pusieron los dos, Neville dedujo fácilmente que ni uno ni otro sabían lo que era.
- Bien… bueno… Será mejor que lo veáis con vuestros propios ojos- dijo Neville-. Os lo explicaré por el camino.
Neville les adelantó por las escaleras y los otros dos le siguieron sin rechistar, tan ansiosos como estaban de desvelar el secreto de esta misteriosa sala.
- La verdad es que ésta sala es la mar de útil. No podría tener mejor nombre que el que tiene- reconoció Neville-. Os lo explico: en realidad, me parece que nadie debe saber la apariencia real que tiene. Al igual que no se sabe el aspecto real de un boggart, porque se convierte en aquello que da más miedo al sujeto, tampoco se sabe cómo sería la sala en realidad, porque toma el aspecto y se llena de los objetos que el sujeto en cuestión, esto es, el que le pide a la sala lo que quiere, necesita.
Julius y Phoenix le miraron algo confusos.
- Es mucho más fácil de lo que parece- dijo Neville-. Os pondré un ejemplo, que es lo que nos pasó con el ED.
- ¿El ED?- preguntaron los otros dos al mismo tiempo. Neville les miró extrañado de que no supieran lo que era.
- El Ejército de Dumbledore.
- ¡¿El Ejército de Dumbledore?!- repitieron los dos, todavía más asombrados. Neville los miró con estupor.
- Que no lo sepa él, pase- dijo Neville, refiriéndose a Julius-, porque es el primer año que viene. Aunque Ginny podría habértelo contado… Pero que no lo sepas tú…- dijo señalando al Ravenclaw- tiene delito-. Phoenix se sonrojó.
- Qué quieres que sepa, ¡si nunca nadie me dice nada! No ves que con mi piel…
La excusa de Phoenix murió en sus labios en cuanto Neville se detuvo y empezó a andar arriba y abajo por uno de los pasillos, delante de una pared donde aparentemente no había nada en particular.
- Cuando Umbridge fue directora de Hogwarts, a la vez que profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras, habría convertido a todos en una panda de ineptos de no ser por el ED. Según ella, practicar la magia no era necesario porque no había nada de lo que defenderse. Harry, Ron y Hermione idearon el ED, que en realidad era el Equipo de Defensa, para practicar esos hechizos que nos estaban prohibidos. Lo acabamos llamando el Ejército de Dumbledore porque tenían las mismas iniciales, y para honorar al que creíamos el auténtico director de la escuela…- dijo Neville, no sin cierta melancolía. Pero volvió a la realidad en un abrir y cerrar de ojos-. Necesitábamos un lugar seguro donde poder practicar, porque Umbridge tenía espías por todas partes y no podíamos reunirnos libremente donde quisiéramos. Alguien nos enseñó ésta habitación. Necesitábamos una sala donde practicar Defensa a escondidas, así que fue lo que pedimos. Y lo que encontramos cuando abrimos la puerta fue una Sala perfectamente equipada para ello. Espacio suficiente para todos, material para realizar todos los ejercicios, libros de hechizos y de teoría sobre Defensa Contra las Artes Oscuras…
- ¡Pero cómo mola!- exclamó Phoenix-. ¿Se puede pedir realmente lo que uno quiera?
- Excepto comida… creo que sí- contestó Neville-. Aunque bueno, eso se descubre muy fácilmente probándolo.
- Pero…- empezó Julius, confuso-. Pero…¿y si no sabes qué es lo que buscas? ¿Y si quieres respuestas pero no tienes ni idea de cuáles son las preguntas?
- Eso suena raro- dijo Neville. Julius se encogió de hombros, consciente de ello.
- ¿Y si simplemente pides un lugar para reflexionar?- preguntó Phoenix-. O bien un sitio que… hummm… un sitio en donde haya una persona que pueda responder a tus preguntas.
- Oye, las personas no se crean de la nada- repuso Neville.
- Pero a lo mejor un retrato de Dumbledore me podría servir…- dijo Julius, esperanzado.
- ¡Inténtalo entonces!- dijo Neville, contento de haber servido de ayuda-. Pídele a la Sala pues… un lugar donde reflexionar… donde haya un retrato de Dumbledore.
Julius, pletórico, pidió exactamente eso en voz alta.
Pero no pasó nada.
- ¿Esto es normal?- preguntó, sintiéndose un poco idiota, mirando a una pared vacía.
- Espera un poco- le instó Neville-, tiene que aparecer una puerta de madera.
Pero nada.
- Oye, aquí no ocurre nada- dijo Phoenix-. ¿Estás seguro de que es esta pared?
- ¡Segurísimo! Como que no he venido yo veces antes…- respondió Neville.
- Pues no funciona.
- ¿Cómo es eso posible?- preguntó Julius, decepcionado-. ¿Es que he hecho algo mal?
- No lo creo- dijo Neville.
- ¿Es que no es posible una sala con un retrato de Dumbledore?
- Qué tontería. ¡Claro que es posible! ¿No teníamos libros de Defensa en el ED? ¿Por qué no retratos entonces?
- Pues lo siento, Neville- dijo Phoenix con un deje de desconfianza-, pero o nos has metido un gol de aúpa, o aquí pasa algo raro. Porque si ésta es la pared, si Julius no ha pedido nada imposible, y si lo ha pedido correctamente, entonces…
- Sólo hay una explicación- dijo Neville, un poco más serio-. Y es que dentro de la Sala hay alguien. Y si no pedimos exactamente lo que él o ella pidió…
- No me lo digas…- interrumpió Julius-: No podemos entrar.
- Exacto.
- ¿Hay alguna forma de descubrir lo que la otra persona pidió? ¿Alguna forma de saber lo que hay dentro de la Sala?
- Sí la hay…
- No me lo digas…- repitió Julius-: Pidiendo cosas aleatoriamente con la esperanza de acertar alguna.
- Ni más ni menos.
- Mi gozo en un pozo.
Cabizbajos, se volvieron los tres por donde habían venido. No sin preguntarse quién demonios estaría ocupando la Sala… y qué habría pedido para entrar.
©2008-2009 =Froda-Stoney
:iconfroda-stoney:

Author's Comments

¡Y pot fin llega otro!

Estoy muy contenta de que después de tanto tiempo haya podido recuperar tan fácilmente el hilo de la narración. La verdad es que recordaba bastante bien lo que quería poner en este capítulo, aunque reconozco que en un principio Julius se enteraba de la existencia de la Sala de los Menesteres en el Gran Salón, de una forma algo distinta. Pero me alegro de haberlo dejado atrás y haber podido incluir la escena de la patada en los huevos de un Slytherin, que hacía tiempo, mucho tiempo, desde hace muuuuchos capítulos, que tenía en mente y no sabía dónde poner. Al final lo conseguí, ¡y le di una utilidad!
Me gusta haber podido, también, darle un poco más de protagonismo a Neville, y empezar a borrarle esta capa de "barniz de inutilidad" para que salga a relucir un poco la madera de Gryffindor que tiene; me lo pasé muy bien imaginando a Neville entusiasmado lanzando hechizos xDDD

Ya para acabar, me gustaría hacer dos cosas:

1- Pedir disculpas por cualquier inexactitud con lo que a la Sala de los Menesteres y al ED se refiere. Hace mucho tiempo que no me leo la Orden del Fénix y lo más presente que tengo es la película de la que no me fio un pelo. Así que cualquier cosa que veáis que esté mal, os agradecería mucho que me la comentárais y me diérais la oportunidad de arreglarla.

2- Dar las gracias a *Noe-Izumi y ~Juditangelo por haberme aclarado (que no lo recordaba) que la puerta de la Sala aparece, y es de madera. No sabía si la puerta ya estaba antes de pedir lo que querías o aparecía después, ¡y sin eso no podía acabar el capítulo! ¡Con lo poco que me faltaba! ¡Tenía delito!

Aparte de eso, creo que ya está. El próximo capítulo se llama "Padres e hijos" y ya sé exactamente de qué va, el problema es que no sé cuando tendré la suerte de poderlo escribir. Aunque a finales de Noviembre ya acabo el curso de Técnico en Psicomotricidad, todavía tengo que terminar el fanzine para enero y los cambios que debo hacer a =PastDervishandBanges para el uno de diciembre, o sea que de trabajo ya tengo xDDDDD

En fin, ¡muchos besos a todos y espero que os guste!
Ah, y por favor, si tenéis un rato... me gustaría que contestárais las pocas preguntas que tengo sobre el Mortífago en mi journal... me ayudaría sobremanera a evitar futuros problemas de estancamiento si sé lo que los lectores ven y esperan del fic. Nunca se sabe...

¡Hasta el próximo capítulo!


Capítulos hasta ahora:

I. GUERRA EN LA MADRIGUERA
II. REGRESO A HOGWARTS
III. EL LIBRO MISTERIOSO
IV. LA INVITACIÓN
V. PREPARANDO LA BODA DE FLEUR
VI. RECUERDOS Y PENSAMIENTOS
VII. MAL PRESENTIMIENTO
VIII. GINNY SE ENFADA Y RON HACE TRAMPA
IX. LAS CLASES DE RON
X. LA LOCURA DE PERCY
XI. SUSURROS Y MISTERIOS
XII. EL BAILE
XIII. PESQUISAS
XIV. PELEAS
XV. EL SECRETO DE RON
XVI. MENTA RUMANA
XVII. REGALOS DE CUMPLEAÑOS
XVIII. ABUELO DUMBLEDORE
XIX. JULIUS
XX. SECRETOS
XXI. LAS JOYAS
XXII. SORPRESAS, CONFUSIONES Y CARAS CONOCIDAS
XXIII. EL FIN DEL P.E.E.D.D.O.
XXIV. LA PROFESORA DE POCIONES
XXV. IMÁGENES DEL PASADO
XXVI. LA TIENDA DE CAMPAÑA
XXVII. EL SR. WEASLEY HACE DE ESPÍA
XXVIII. BORRACHERAS Y RESACAS
XXIX. EL TRANCE
XXX. VERITASÉRUM
XXXI. CORRESPONDENCIA
XXXII. SANGRE
XXXIII. LA MARCA DE VOLDEMORT
XXXIV. EL JOVEN SNAPE
XXXV. VISIONES
XXXVI. NOTICIAS
XXXVII. EL MORTÍFAGO
XXXVIII. LOS ARCOS DEL OLVIDO
XXXIX. TRAICIÓN
XL. CONFESIONES
XLI. DEMENTORES Y BESOS
XLII. SUEÑOS Y VERDADES
XLIII. LA SALA DE LOS MENESTERES
XLIV. PADRES E HIJOS
XLV. LA HISTORIA DEL MINISTRO
XLVI. SOLEDAD
XLVII. EL CHICO DE RAVENCLAW
XLVIII. DESCENDENCIA

Comments


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:iconnoe-izumi:
¡¡Woooo!! Ese momentazo de Neville y Juliiius. Que tierno es Jul, cada dia me gusta mas. Y me encanta esa relacion tan tierna que tiene con Ginny.

Y encantada de haberte ayudado :) Cuando quieras, aqui estoy (tengo que ponerle saldo al movil, ya XDDDDDDD)

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Society often forgives the criminal; it never forgives the dreamer.
Oscar Wilde
If you have built castles in the air, your work need not to be lost; that is where they should be. Now put the foundations under them.
H.D. Thoreau
:iconfroda-stoney:
Joé k rá;pida eres xDDDDDDD
¡¡¡¡Me alegra de k te gusteeeee!!!!

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Why do I like yaoi, you ask? It's because I hit my head as a child and ever since I just can't think straight! xDDD
:iconnoe-izumi:
lo subiste cuando estaba conecntada, ya ves XD

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:iconfroda-stoney:
Entonces soy oportuna... pero tú, rapida, también xD

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Jo, q buena idea lo del cuadro, a mi no se me habría ocurrio
Y en lo de las inexactitudes o no... yo tb hace mucho que he leído los libros, asi qu no te voy a pode ayudar...
Ay, por cierto, recuerdas q te dije que me habían desaparecido los comentarios? pues por la mañana estaban! Ahora ya no, pero al menos sé que no se han perdido, sólo aparecen y desaparecen a su antojo XD

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"La mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra mitad" Jane Austen
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:iconfroda-stoney:
Sí hombre, son comentarios Hogwartianos: así como hay escaleras k cambian de sitio, hay comentarios k aparecen y desaparecen xDD

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:iconlechuguitareverde:
Nyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
forpiiiiin ><2

ais aquets homes... vaya tres tochos... un per patós (nev) un per emparrat (nix) i l'altre per por a la seva propia vareta (juls) XD

és un chapter veri amenou!
i ja era hora XXD tot i que no te culpo perque se lo de cul que vas i tb que el teu accés a intennnnnnné és més que limitat.

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Zylver wandering around, alone and lost beneath the painfully deep shadows of his lone soul

*Froda-Stoney :dance: SEE HER PAGE OR I'LL SEND YOU AN ARMY OF HUNGRY DOMO's!!!!
*LechuguitaReverde :clap: That's me :XD:
~descanso :blowkiss: hoo
:iconsigrilarcher:
XDDD

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:iconfroda-stoney:
Calla, calla, que ja estic escrivint el següent O.o No sé què passa però de cop i volta les poquetes estones que tinc lliures, una fluidesa, tu!! Que l'afropito xD Ahir a les 00:30 vaig decidir que o acabava d'escriure i me n'anava a dormir (després d'haver escrit dues pàgines seguides sense parar ni res) o avui no hi hauria Déu que em llevés.

I avui no hi ha hagut Déu que em llevés xDD És que a sobre m'he aixecat un munt de cops a fer wee wee...

--

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